Día de la marihuana, una planta, muchos usos: cuáles son legales y cuáles no en Argentina

El código 420 es usado por consumidores para referirse al uso recreativo. Pero avanza cada vez más su uso medicinal y hasta cosmético.

Un encuentro clandestino que derivó en efeméride. Cuenta la historia que en la década del 70, un grupo de estudiantes de California que se hacía llamar «Los Waldos» se juntaba después de clase, precisamente, a las 4.20, para consumir marihuana.

Teniendo en cuenta que en Estados Unidos el mes antecede al día cuando se escribe una fecha, la combinación del 4 y el 20 (4/20) resultó ideal a los fines de establecer al 20 de abril como Día Mundial de la Marihuana

Esta fecha, además, actúa como una suerte de código emblema que se trasladó a la música. ¿Un ejemplo? La «cumbia 420», con L-Gante como referente.

A lo largo de los años, en nuestro país, esta planta pasó de la clandestinidad a transitar las vías de la legalidad.

Y es que el uso recreativo es el único que, de alguna manera, sigue prohibido. Desde la aprobación de la ley de Cannabis Medicinal en 2017, fueron apareciendo regulaciones que buscan tanto impulsar su producción industrial como garantizar el acceso a la planta o sus derivados a quienes lo necesiten con fines médicos o terapéuticos.

THC y CBD

Estas siglas pueden llegar a confundir, y muchas personas suelen asociar el cannabis a la acción de fumar marihuana con fines recreativos.

Como señala la Organización Mundial de la Salud (OMS), el principal componente psicoactivo del cannabis es el tetrahidrocannabinol (THC).

En este sentido, detallan los efectos crónicos que puede tener en la salud el consumo del cannabis: 

– Deterioro selectivo del funcionamiento cognitivo que incluye la organización e integración de información compleja, para los que se necesitan varios mecanismos de atención y procesos de memoria;

– Su uso prolongado puede conducir a un mayor deterioro, que puede no recuperarse con el cese del uso, y que podría afectar las funciones de la vida diaria; 

– El desarrollo de un síndrome de dependencia caracterizado por una pérdida de control sobre el consumo de cannabis es probable en consumidores crónicos;

– El consumo de cannabis puede exacerbar la esquizofrenia en las personas afectadas;

– La lesión epitelial de la tráquea y los bronquios principales es causada por fumar cannabis a largo plazo. También la lesión de las vías respiratorias, inflamación pulmonar y deterioro de las defensas pulmonares contra la infección por el consumo persistente de cannabis durante períodos prolongados;

– El consumo excesivo de cannabis se asocia con una mayor prevalencia de síntomas de bronquitis crónica y una mayor incidencia de bronquitis aguda que en la cohorte de no fumadores;

– Consumir cannabis durante el embarazo se asocia con alteraciones en el desarrollo fetal que conducen a una reducción del peso al nacer y puede conducir al riesgo posnatal de formas raras de cáncer, aunque se necesita más investigación en esta área.

Sin embargo, la planta tiene otros compuestos estructuralmente similares al THC que se denominan cannabinoides. Uno de ellos es el cannabidiol (CBD), una sustancia química que no contiene THC, el ingrediente psicoactivo, y que puede tener un impacto positivo en el tratamiento de varias afecciones.

Uso medicinal o terapéutico

En ese contexto, un decreto que salió a fines del año pasado, da vía libre tanto para cultivar como a acceder al cultivo mediante un tercero (que puede ser una persona o una ONG denominada «cultivador solidario») siempre y cuando sea con fines medicinales, certificados por un profesional de la salud que indique un tratamiento de este tipo.

Así, se legalizó -previa aprobación en el Reprocann- la posibilidad de cultivar entre 1 y 9 plantas, el transporte y la tenencia en cantidades determinadas (pueden trasladarse entre 1 y 6 frascos de 30 milímetros o hasta 40 gramos de flores secas). Esto está habilitado siempre y cuando se cuente con la autorización del registro creado para tales fines (más información en esta nota).

Son varias las afecciones principales en las que puede indicarse un tratamiento con aceite cannábico. Entre las diagnósticos más comunes figuran epilepsia refractaria, artritis reumatoidea, diabetes, asma, cáncer, VIH, migraña, así como cuadros de estrés y trastornos de ansiedad y del sueño, y otros dolores crónicos como lumbares o cervicales.

«Varios estudios han demostrado los efectos terapéuticos de los cannabinoides para las náuseas y los vómitos en las etapas avanzadas de enfermedades como el cáncer y el SIDA», apunta la OMS.

Y añade: «Se están demostrando otros usos terapéuticos de los cannabinoides mediante estudios controlados, incluido el tratamiento del asma y el glaucoma, como antidepresivo, estimulante del apetito, anticonvulsivo y antiespasmódico», 

No obstante, indican que se debe continuar investigando.

 «Por ejemplo, una investigación más básica sobre los mecanismos centrales y periféricos de los efectos de los cannabinoides en la función gastrointestinal puede mejorar la capacidad para aliviar las náuseas y los vómitos. Se necesita más investigación sobre la neurofarmacología básica del THC y otros cannabinoides para poder encontrar mejores agentes terapéuticos», destacan.

Uso en cosmética

Por otro lado, prolifera también la venta de productos dermocosméticos en base a CBD. La reciente apuesta de un laboratorio especializado en su uso para el beneficio de la piel constituye un ejemplo.

Según detallan desde Dermabidiol CB, que se proclama como el primer dermocosmético que contiene CBD aprobado por ANMAT, su desarrollo está basado en el funcionamiento del sistema endocannabinoide.

«Este mecanismo, descubierto recientemente, está presente en todo el organismo y regula una gran cantidad de funciones. Se encuentra constituido por un sistema de receptores que son estimulados por cannabinoides endógenos», explica Andrea Giuliani jefa del Servicio de Dermatología del Hospital Central de San Isidro y del Hospital de Boulogne.

«El cuerpo, al recibir cannabinoides externos, como son las moléculas de la planta de cannabis sativa, favorece las acciones de este sistema”, sintetiza.

Según enumeran, los beneficios del CBD en la piel son variados: es calmante (ayuda a neutralizar irritaciones, prurito, ardor y contribuye en la recuperación frente a las agresiones cutáneas, como puede ser una quemadura solar). Además, contrarresta el acné e interviene en la cicatrización de marcas y secuelas posteriores.

También tiene propiedades antioxidantes, lo que sirve para «atenuar líneas de expresión, dar más luminosidad y contribuir a disminuir la tendencia a un cutis rojizo», indica la dermatóloga.

«Ayuda en los cuadros de distintas afecciones dermatológicas. En eczemas, psoriasis, rosácea, dermatitis seborreica y atópica es un acompañamiento propicio del tratamiento específico», añade.

La droga más consumida

En Argentina, el denominado uso recreativo del cannabis sigue estando prohibido. La OMS la señala como la droga más utilizada en el mundo: alrededor de 147 millones de personas la consumen de manera anual, lo que representa el 2,5% de la población mundial. En cambio, solo el 0,2% consume cocaína y el mismo porcentaje de personas e consume opiáceos.

Fuente: Clarín

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